27 September 2010

El largo camino del opositor


 

Cuando decides convertirte en funcionario, piensas que todo serán flor y violines. Un sueldo fijo, un buen trabajo, un magnifico horario, ¿quién puede decir eso en los tiempos que corren?. Nadie. Ya si tienes trabajo te consideras una especie de afortunado. Creo que al ritmo que vamos, cuando juegues a la lotería, te toquen 3 millones de euros, te tocará un puesto de trabajo. Muchos dirán que soy una exagerada que habla fruto del paro y del sarcasmo, y no pienso negarlo; a lo mejor lo soy…. Solo sé que como yo, muchos jóvenes se encuentran desesperados, pues no ven una solución a medio plazo, encontrándose con su vida en suspenso, cuando no en situaciones más trágicas.

En esas me encontraba yo hace dos años: Había ejercido la docencia durante más de diez años, había trabajado en mil y una cosas, y me encontraba, que pese a mis treinta años, no tenía seguridad alguna. Así que tomé la decisión de hacer un impas en mi existencia, y estudiar para conseguir un puesto en la administración de justicia. Muchos me trataron de loca, e intentaron quitarme la idea de la cabeza aduciendo que solo entraban los enchufados, bla, bla, bla. No quise escucharles. Dentro de lo que cabe me consideraba afortunada pues podía permitirme hacerlo, y sobre todo querría. En mi adolescencia, cuando tuve que decidir qué camino tomar, mi primera opción fue el derecho, pero me cogieron antes en turismo, y mi pasión viajera pudo más. Así que pensé que este era un modo de retomar un viejo sueño de juventud.

Aunque sabía que sería un camino largo y difícil, en el cual aún sigo.

    Los que en su día trataron de buscar tres pies al gato a mi decisión, continúan en las mismas. Y yo igual de sorda. Lo único que he deseado en mi vida es ser independiente, y este es un camino para conseguirlo. No sé si el definitivo…. Siempre he dicho que la vida es un proceso de aprendizaje, y yo ni si quiera estoy en el punto de partida. Al menos es uno y eso no lo pueden decir muchos

    Hace unos días volvieron a salir las listas, y en meses volveré a pasar por el examen. Pero en esa ocasión, tal vez al contrario que la anterior, la intuición me dicen que los resultados serán diferentes. No sé si son quimeras o no, y tampoco pretendo saberlo, solo sé que pondré todo mi corazón en conseguir lo que deseo… El resultado, solo el destino lo sabe

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