
Texto: Lesan Mora
Foto: Google
Hay películas que pasan desapercibidas dentro de la iconografía popular, y otras que dejan una marca indeleble en la sociedad de este nuevo siglo que acabamos de emprender. Y justo esta es una de ellas, ya no tan solo porque significó la entrada en el firmamento Hollywoodense de Kim Bassinger; convirtiéndola en mito erótico de los noventa, si no por ella en sí misma y el impacto que causó tanto en medios cómo en la crítica.
Y si no contéstenme a lo siguiente , ¿quién no ha intentado emular en alguna ocasión,—o le hubiera gustado hacerlo—,alguna de sus escenas más inmemorables ?. Pocos de nosotros entraríamos dentro del porcentaje del no, más que nada y siendo francos con nosotros mismo, hemos de admitir que a lo mejor ciertos hilos argumentales están algo borroso, lo no sucede lo mismo con ciertos pasajes.
En especial con el del streap-tease.
Supongo que esto sucede por algo que sería inútil negar: Hay una enorme dosis de morbo en el juego de poder que se establece entre l@ que se desnuda y el que el observa. Movimientos estudiados, cuerpos de infarto, música sensual y lencería sugerente son los complementos ideales para captar la atención del espectador, sin necesidad de que haya un contacto físico entre ambos.
Pese a que no es necesario ser una profesional para hacerlo. No hace mucho, en un programa de la televisión nacional hablaron de una página Web donde se vendían distintos tipos de kits que permiten excitar la sexualidad en la pareja. Al que me refiero en concreto lleva unos zapatos de tacón rojos, dinero de juguete, un CD donde se explican algunos pasos y una barra plegable ajustable a la altura de cualquier habitación. No recuerdo si llevaba algún elemento más, aunque tampoco me parece que sea muy importante; con lo que he dicho, hay más que suficiente como para cumplir una fantasía que anime nuestro quehacer cotidiano.
Si bien su poder está en el hecho en sí mismo. Y es que aquel circunscriba sexo al mete y saca, está más que equivocado. — Por muy absurdo que esto suene para más de uno—, en ese terreno, cómo en cualquier otro, también influye el cómo seducimos, interpretamos, cómo preparamos el escenario: Unas velas, incienso, sabanas de seda, luces tenues, etc., etc, etc. Ahí es donde entra en juego el streap-tease. Más que nada porque es una poderosa arma para conquistar al ser que tenemos frente a nosotros. Y no me estoy refiriendo solo al femenino, sino también al masculino.
Históricamente se nos enseño que la anatomía femenina tenía que ser cubierta; ni se permitía el desnudo total para algo tan íntimo cómo el aseo diario; por lo que terminaron trocándolo en algo prohibido, en algo que si el hombre ansiaba conseguir, debía de perseguir, incluso robar. Aún me acuerdo de lo que contaba mi abuela: En su juventud, los chicos se colocaba bajo el puente de madera con la esperanza de vislumbrar los tobillos de las chicas cuando se les levantaba la falda en un día de viento… Era algo erótico, prohibido, tentador para ellos, y algo que ellas tenían que evitar a toda costa para mantener intacta su honra.
Desde entonces es indudable que la vida ha dado un giro de ciento ochenta grados.
Aún así, jamás he dudado que en un pedazo muy hondo de nuestro subconsciente sigue subsistiendo aquel antiguo tabú sobre la anatomía femenina..
Por más que ahora es un anacronismo bastante absurdo en un mundo de minifaldas de 10 cm y tops palabra de honor, todavía permanezca ese pudor sobre la desnudez femenina… Vamos, esa es mi opinión….No obstante, supongo que algunas cosas están demasiado arraigadas en nuestro subconsciente colectivo cómo para que cambien así cómo así; por más que hayamos dado los primeros pasos en el siglo XXI…
Aunque viniendo de mi, tal vez todo esto suene algo hipócrita, ya que soy la reina de las pudorosas a la hora de mostrarme desnuda, — más que nada porque nadie mejor que yo conozco mis defectos—. En cuanto al baile… Bueno, si descontamos el que estoy algo sorda, le hemos de agregar el que Dios no me doto con demasiado sentido del ritmo. Aún así, si me pongo a ello, logro hacer mis pinitos.
Llegados a este punto, rompo una lanza a favor de Julio Meden y la película Lucia y el sexo; puede que algunos hombres sean torpones en eso del baile. Pero, ¿ quien dice que las única que hemos de jugar seamos nosotras?. Ellos también han de poner de su granito a la hora de conquistarnos, al fin y al cabo el sexo siempre ha sido asunto de dos y si pretendemos alcanzar la igualdad de condiciones se habría de potenciar tanto en uno cómo en otro sentido.
Pese a que dudo que en algún punto del camino llegue a equipararse.
Más que nada porque en el streap-tease femenino entra en el juego diversos potentes fetiches de la imaginería erótica:
1. —La lencería femenina. Que a estas alturas del partido ya posee un universo propio dentro del terreno de la sensualidad y por la que muchos hombres se confiesan abiertamente incondicionales. Ahora, algunas de nosotras, —entre las que me incluyo—, no somos las más expertas a la hora de sacarle el partido a nuestro guardarropa más intimo. Aún así, yo no lo contemplo cómo un paso previo al sexo sino cómo un elemento más de nuestra indumentaria diaria; algo que nos hace sentir bien, guapas, seductoras. Pues si esto es así se refleja en nuestro exterior haciendo que los demás lo adviertan. Y si quereis veros así, esta es un arma que te ayudara a la hora de cautivar a esa ser tan especial que hace que se te menee el piso.
2.—Los tacones: En concreto el de aguja, —todo un clásico dentro de la iconografía fetichista—; algo de lo que me confieso más que adicta, ya que no solo cambia la figura de una mujer, si no que es un foco a la hora de atraer la atención. Es más, muchos me han confesado a la cara que es lo primero en que se fijan: Unos zapatos bonitos, unas uñas bien cuidadas, movimientos lentos, cadentes, suaves, que hacen que muchos se quede embobados cual presa antes de la caza.
3. — La barra vertical: Para los profesionales es un punto de referencia que les ayuda a construir sus coreografías, que se convierten en verdaderos espectáculos malabares dignos de ser admirados por cualquiera. De hecho no hace mucho, en las noticias vi que en la ciudad de Los Ángeles, algunos gimnasios han puesto de moda una disciplina gimnástica nueva que aúna yoga, con los movimientos y la sensualidad de las strippers y si la memoria no me falla, también con algo de los equilibristas circenses.
En cuanto al territorio patrio, sé que en algunos centros deportivos, se ha comenzado a impartir una disciplina similar. Disfrazada bajo el manto de clases para mantener viva la atención dentro de una pareja; pero cada vez más son los que la utilizan como una forma de hacer ejercicio similar al aerobic o el spinning. Y si no piensen en lo siguiente. ¿Dónde han visto una stripper con celulitis o gorda?... Raramente, por no decir que ninguna.
La verdad es que en el mundo del sexo, donde todo es deseo y piel, es tan importante el acto en si mismo cómo la ambientación. Por lo que, ¿qué hay de malo en ayudarlo con unas clases de streap-tease?, la verdad es que nada. Es más, puede ayudar a poner un poco de pimienta en la vida sexual de muchas parejas ahogadas por el hastió de la monotonía.
Sin embargo muchos son los que me lo rebaten. Y creo que el problema radica en el hecho en sí mismo, en el que, —aunque no lo parezca—, la desnudez femenina continúa siendo una gran traba… Algo, que en apariencia estimamos superados, pero que a lo mejor no es tan así…..
Al menos esa es mi sincera opinión.
15.9.09
4.12.08

Copyrighted: Lesan Mora
Photo: Google
No es solo el título de una bella película donde se relata una historia de amor atípica, —lo que no quita para que llegue a ser conmovedora—; si no también el titular que enmarca la conclusión de miles de relaciones que suceden a diario en cualquier ciudad del planeta.
Y es que nunca es sencillo despedirnos de algo que significó tanto para nosotros y con lo que no tiene sentido continuar…. No hay un manual estandarizado que nos dicte cuales son los pasos a seguir en una ruptura. Si, comprendo que hay un millón de libros de autoayuda que tratan sobre ello en las estanterías de las librerías, aun así, a la hora de la verdad dudo que eche una mano a quien lo necesite. Solo nos pueden dar opiniones, intuiciones…—cómo yo; más que nada por que cada persona es un mundo, y cada historia ha de hallar su camino.
No hace mucho cené en casa con unos parientes que hacia tiempo que no veía, y para ser honesta, me quedé pasmada ante lo que viví. Y es que si creces en la creencia de que las parejas perfectas existen, siendo ellos una muestra perfecta, y tras el tiempo descubres que llevan tres años separados, te choca. Al menos he de decir en su defensa que tras el divorcio habían conseguido llevarse tan bien cómo durante su matrimonio: Compartían la custodia de su único hijo adolescente, vivían a unos metros uno del otro y según los que los rodeaban, jamás habían discutido ante los suyos. Por lo cual, era inevitable la siguiente cuestión: “Y si os lleváis tan bien, ¿ por qué os divorciasteis?.”A lo cual me respondieron: “Por algo muy sencillo. Cuando nos dimos cuenta de que el amor se había terminado, antepusimos el respeto por toda una vida compartida, por nuestro hijo, antes de continuar con algo que a la postre, solo nos traería dolor. Por eso la separación era la única solución”.
Aquello me demostró que un divorcio no tiene por que ser algo doloroso, que destroza a toda la familia; si no un paso más hacia un camino distinto. No sé si mas feliz, pero es el que nos toca transitar en ese momento. Más que nada por que el que una historia haya terminado entre dos personas, no tiene por que afectar a unos hijos, abuelos y demás familiares.
No tendría que excavar mucho para encontrar un caso que me sirva de antitesis. A diario, hay miles de ellos en las noticias: Progenitores que secuestran a sus hijos para que no se los quiten tras el divorcio, o las que los utilizan cómo arma arrojadiza durante este. Mujeres que mueren a manos de sus ex-parejas, victimas de la violencia de género. Si, entiendo que muchos se estarán echando las manos a la cabeza al incluirlos todos dentro del mismo paquete, sin embargo es lo que pienso.….
Si soy consciente de que son cosas casi opuestas, pese a que existen un nexo de conexión entre todos ellos: El fin de un cuento de hadas, que para algunos se suponía eterno y el mal concepto de ese sentimiento que los violentos llaman amor… Vamos a ver que yo sepa este nunca ha significado posesión, exclusividad. El amor no coarta, no mina nuestras libertades. El amor no hace daño. Te completa.
De acuerdo, a lo mejor mi visión resulta un poco más dulcificada de lo usual; pero, ¿Qué quieren?. Soy una romántica sin solución, y a estas alturas de la película cambiar sería más que complicado.
En fin, que me estoy yendo por las ramas; centrémonos.
Creo que ante todo esta una concepción bastante anticuada de lo que es el amor. El la maté porque era mía, no tienen ni sentido ni razón de ser en el mundo con el que nos toco batallar. Porque en cuanto ese emerge, lo que te unió a esa persona sale por la ventana. Los seres humanos no somos objetos, no formamos parte de una decoración de vida que se construye a gusto del consumidor, ni somos la guinda a una trayectoria flamante, —o al menos en apariencia—. Las personas somos eso, personas, simple y llanamente, que transitamos por este mundo de locos tratando de sobrellevarlo cada uno según nuestros medios. Y tal vez por eso mismo, todo aquello que nos lastime, que nos haga mal deberíamos de excluirlo; al fin y al cabo la vida es, — ya no dos días —, sino día y medio, y desperdiciarla sería no solo una pena, si no una pérdida de tiempo.
Comprendo que muchos opinen que no es tan simple ponerle fin a una historia, que en ella influye el nivel cultural, los hijos, los condicionamientos sociales, el temor a la soledad, etc, etc, etc. Y si, no va en exceso desencaminado, pero también estarán conmigo en que es mejor enfrentarse a un futuro cambiante, duro, que hacerlo con miedo, mirando atrás, o especulando sobre que a medio plazo te conviertas en un número en una estadística. Solo eso debería de estimularnos para tirarnos a la piscina.
En cuanto a la pasión o como poner fin a una historia que se terminado; no hay nada establecido, — por mucho que sea repetirme con todo esto —. Cada historia ha de encontrar su final y nosotros hemos de permitir que esto suceda, antes de seguir aferrados a ella y terminar haciéndonos daño. Aunque para eso tendríamos que apartar nuestros miedos y despedirnos cómo buenos amigos.
Al fin y al cabo el amor es eso, amor, y no tiene por que pasar de un cuento de hadas a una película gore si n pasar por la casilla de salida… Aún así soy de la opinión del que y vivieron felices y comieron perdices que nos vendieron de niños nos ha hecho más mal que bien, ya que cuando encontramos a esa persona especial, somos bastante ilusos. Lo primero que no viene a la mente es que todo va a ser fácil, sencillo, y que no habrá problemas que enturbien nuestra felicidad…. Y no hay peor error que ese… Con sinceridad, nunca he sido de las que afirmen en piedra que la vida sea un camino único, ni que exista una sola con la que estar. Por lo que si no hemos hallado al indicado, quizá lo que toca es seguir buscando antes de empeñarnos en algo que no tiene sentido. Por muy estresante que esto sea, por mucho que te agobies, y por mucho que a veces termines hasta… lo que no tienes de la soltería. Y es que bajo mi punto de vista es mejor estar más sola que la una, que involucrarse en una historia que no te haga revolotear mariposas en el estomago. Y es que tiene que ser así, absurdo, arrollador, atolondrado, y lo que se salga de ello, tiene otro nombre.
En cuanto a mi experiencia personal, lamento apuntar que en este tema soy un fraude. Ya que predicar con él ejemplo se me ha dado peor que mal desde que vine a este mundo. Jamás he sabido cómo hacerlo; a lo mejor por que nunca las he visto venir y siempre he terminado por darme el tortazo más grande del mundo, o simplemente por que como me han repetido hasta la saciedad, soy demasiado confiada, o acaso es por qué para mi los hombres son para mi el mayor de los misterios que nunca he llegado a comprender, ni a conocer de verdad.
En mi descargo solo señalaré que cuando hecho la vista atrás y reviso mi historial sentimental, me percato de que nunca he estado enamorada de nadie. Cómo ya he señalado unas líneas más arriba el amor tiene que ser loco, impetuoso, y te tiene que quitar el poco sentido común del que todos hacemos gala, y yo nunca he conocido esas emociones; mejor dicho, nunca me he cruzado con una persona que me haga sentir así. Por lo que desconozco cómo reaccionaré si algún día, mi vida es atravesada por él
Pero prometo mantenerles informado.